Eliminar los atractivos alimentarios es la clave para evitar que los osos entren en los pueblos

La gestión tradicional de osos en zonas habitadas suele limitarse a acciones reactivas: ahuyentar a un animal específico o trasladarlo fuera del núcleo urbano. Sin embargo, estas medidas no resuelven el problema de fondo si el entorno sigue siendo atractivo para la especie.

El enfoque propone cambiar el objetivo: en lugar de luchar contra el animal, se deben eliminar los factores que lo atraen hacia las zonas residenciales.

El modelo Bear Smart: prevención sobre reacción

En la provincia de Columbia Británica, Canadá, se desarrolló la estrategia Bear Smart Community. El núcleo de este sistema no es desplazar a los osos de su hábitat natural, sino convertir las zonas urbanas en lugares hostiles para su alimentación.

El programa opera bajo tres niveles de control:

  • Infraestructura: análisis de los puntos de encuentro y modernización de la gestión de residuos.
  • Educación: capacitación de residentes y comerciantes sobre el almacenamiento de recursos.
  • Planificación: integración de las rutas migratorias y hábitos animales en el desarrollo urbano.

Un ejemplo concreto es el centro vacacional de Whistler, que inició este proceso en 1995 y obtuvo la certificación Bear Smart en 2011 mediante el monitoreo constante de zonas críticas y el control estricto de fuentes de alimento.

El Lejano Oriente y las 'invitaciones' al conflicto

En regiones como Kamchatka, Sajalín o la región de Magadán, este modelo cobra relevancia debido a la alta densidad de población en zonas boscosas y la actividad económica basada en la pesca y la recolección. En estos entornos, la diferencia entre una visita accidental y la residencia permanente de un oso en un pueblo depende, a menudo, de un solo foco de alimento.

El proyecto "Tierra del Oso" define como "invitaciones" aquellos elementos que atraen al animal hacia los asentamientos:

  • Contenedores de basura abiertos y vertederos saturados.
  • Desechos de pescado depositados junto a viviendas o en las periferias.
  • Cuencos de comida para mascotas dejados al aire libre.
  • Árboles frutales abandonados y fosas de compostaje.
  • Combustibles y sustancias con olores intensos.

Criterios de seguridad para asentamientos

Para reducir el riesgo de encuentros peligrosos, la seguridad de un pueblo puede evaluarse mediante los siguientes puntos:

  • Residuos: contenedores cerrados, vertederos protegidos y un sistema independiente para desechos de pescado.
  • Hogar: eliminación de comederos exteriores para perros, limpieza de jardines abandonados y composteras.
  • Almacenamiento: combustibles guardados en recintos cerrados y conocimiento general de los protocolos de encuentro.
  • Gestión: existencia de un mapa de zonas de alta frecuencia y un reglamento de actuación.
  • Urbanismo: consideración de la fauna silvestre en cualquier obra de mejora del territorio.

La frontera segura entre el bosque y el pueblo se construye eliminando el acceso fácil a calorías rápidas. El proyecto "Tierra del Oso", impulsado por la Fundación de Defensores de la Naturaleza con el apoyo de VTB, busca implementar estas herramientas en las poblaciones del Lejano Oriente.

Author`s name Marina Kovaleva
Corresponsal de Pravda.Ru