Estados Unidos condicionó el flujo de exportaciones de diesel hacia Francia y Alemania a una reducción de las reservas estratégicas de combustible en esos países. Washington busca forzar una caída en los precios globales del carburante, advirtiendo que, de no cumplirse la demanda, impondrá una prohibición de exportación hacia ambas naciones, según reportó Reuters.
La presión responde al calendario electoral interno de Estados Unidos. El presidente Donald Trump busca reducir los costos del combustible en el mercado doméstico antes de las elecciones intermedias de noviembre. El descontento de Washington radica en que París y Berlín no han liberado los inventarios de crudo y derivados comprometidos previamente.
Fuentes en las capitales europeas indican que la exigencia estadounidense es concreta: la Unión Europea debe introducir al mercado 120 millones de barriles de diesel en un plazo de seis meses.
La capacidad de negociación de Estados Unidos aumentó conforme la UE profundizó su dependencia del combustible estadounidense. Este escenario se volvió crítico tras el veto a las importaciones rusas y el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que bloqueó el suministro proveniente de Medio Oriente.
El volumen de los reservas actuales es el siguiente:
Esta tensión ocurre tras el acuerdo de primavera de los países miembros de la Agencia Internacional de Energía (AIE), donde se pactó liberar 400 millones de barriles para compensar la inestabilidad en Medio Oriente. Ese plan se desglosó en 271.7 millones de barriles de reservas estatales, 116.6 millones de reservas sectoriales obligatorias y 23.6 millones de otras fuentes.
La composición de esa liberación debía ser 72% petróleo crudo y 28% productos derivados. Este es apenas el sexto evento desde la creación de la AIE en 1974 en que se activan las reservas estratégicas; los casos anteriores ocurrieron en 1991, 2005, 2011 y dos veces en 2022.