Abonos verdes: la alternativa biológica para fertilizar el suelo

Dejar las superficies de cultivo desnudas tras la cosecha expone el suelo a la erosión por viento y lluvia, favorece la proliferación de malezas y provoca la lixiviación de nutrientes. Para evitar que el terreno se degrade antes de la próxima temporada, es necesario aplicar un sistema de protección invernal.

Limpieza y preparación del terreno

Antes de aplicar cualquier método de protección, es imperativo realizar una limpieza sanitaria del área. Esta fase es pertinente para eliminar refugios de plagas y focos de infección.

La secuencia de preparación consiste en:

  • Retirar todas las malezas y restos de hortalizas en descomposición.
  • Extraer y sacar fuera de la parcela cualquier tejido vegetal que presente manchas, hongos o podredumbre.
  • Rellenar el ciclo con un ligero escarificado o aireado del estrato superior para romper la costra superficial.
"Si en los bancales quedan rastros de hongos, incluso un labrado profundo no resolverá el problema por completo; por ello, la limpieza de la superficie es el primer paso para la salud de las plantaciones el próximo año", señala la fitopatóloga Natalia Drozdova.

Protección activa: siembra de abonos verdes

La siembra de cultivos técnicos (sideratos) es la opción recomendada siempre que falte al menos un mes para la llegada de las heladas permanentes. Esta operación actúa como un arado biológico y fertilizante natural.

Para ejecutar esta tarea, se procede de la siguiente manera:

  1. Seleccionar especies según la época: la mostaza y el rábano forrajero son aptos para finales de agosto por su rápido crecimiento. Otras opciones incluyen la avena y la facelia.
  2. Sembrar las semillas sobre el suelo previamente aireado.
  3. Permitir que la vegetación crezca; no es obligatorio segar las plantas antes del invierno, ya que la biomasa caída protege las raíces de futuros cultivos.

Como señal de control, se observa la formación de un manto verde denso que impide el crecimiento de malezas. Según el agroquímico Roman Edigarov, los sideratos no solo evitan la erosión en terrenos inclinados o ventosos, sino que enriquecen el suelo con nitrógeno, factor crítico tras el cultivo de especies exigentes.

Protección pasiva: acolchado orgánico

El acolchado o mulching es la alternativa pertinente cuando el periodo óptimo de siembra de sideratos ha expirado.

La aplicación debe seguir estos parámetros:

  • Materiales permitidos: paja, hierba segada (sin semillas) o turba.
  • Materiales prohibidos: restos de tomate o patata, debido a la presencia de esporas de enfermedades.
  • Ejecución: extender una capa compacta de entre 5 y 7 centímetros de espesor.

El resultado observable es el mantenimiento de la humedad y la prevención del congelamiento profundo. Vladimir Trofimov, especialista en agricultura orgánica, indica que el acolchado funciona como un termo, retrasando el enfriamiento del suelo y permitiendo que los microorganismos sigan procesando la materia orgánica.

Límites y errores críticos

Para garantizar la eficacia del proceso, deben evitarse las siguientes prácticas:

  • No cubrir el suelo con plásticos, ya que impiden la respiración de la tierra, alteran el intercambio hídrico y fomentan la aparición de moho.
  • No integrar en el compost ni usar como acolchado cualquier planta que haya mostrado signos de enfermedad; estos restos deben quemarse o retirarse totalmente del predio.

Fuente: Este artículo se elaboró a partir de una publicación original en ruso de Pravda.Ru.

Author`s name Kristina Orlova
Corresponsal de Pravda.Ru