El consumo masivo de vitamina C ante los primeros síntomas de un resfriado no previene la enfermedad ni acelera la recuperación. Observaciones a largo plazo indican que las dosis elevadas de este suplemento no evitan las infecciones y pueden generar una carga innecesaria para el organismo.
La creencia en el ácido ascórbico como escudo contra la gripe se popularizó en los años 70, impulsada por el premio Nobel Linus Pauling, quien promovía dosis diarias de entre 1.000 y 2.000 mg. No obstante, especialistas actuales señalan que sus conclusiones se basaron en pruebas insuficientes y observaciones limitadas en grupos reducidos, como niños en campamentos de esquí.
"El cuerpo humano absorbe solo lo que necesita en el momento y elimina el resto. Intentar saturar el sistema con dosis masivas cuando el virus ya ha penetrado en las células es inútil", explicó a Pravda. Ru la médica terapeuta Anna Kuznetsova.
Análisis de datos recientes, incluyendo un estudio con casi 3.000 personas, confirman que la vitamina C no reduce la probabilidad de contraer un virus. El único efecto registrado fue una reducción de la duración de la enfermedad en aproximadamente un 15%, pero solo en personas que ya consumían el suplemento de forma regular y prolongada antes de la temporada epidémica.
El beneficio real se limita a atletas profesionales y militares expuestos a esfuerzos físicos extremos. En la población general, la deficiencia de esta sustancia es rara; en países desarrollados, afecta a menos del 4% de las personas, ya que el requerimiento diario se cubre con el consumo de frutas y verduras.
"Mucha gente confunde el apoyo inmunológico con el tratamiento de urgencia. Si se empieza a tomar el suplemento tras el primer estornudo, el efecto es nulo, ya que no hay tiempo para una acción acumulativa", señaló Alexei Ryabtsev, farmacólogo clínico.
Superar los 1.000 mg diarios incrementa el riesgo de sufrir trastornos intestinales y la formación de cálculos renales. Además, el exceso de vitamina C puede interferir con la absorción de hierro en el organismo.
El nutricionista Alexei Dorofeev destacó que los productos naturales son preferibles a los suplementos, ya que en alimentos como la naranja o el pimiento rojo, la vitamina C se encuentra junto a la fibra y bioflavonoides que facilitan su funcionamiento.
¿Acelera la recuperación?
Solo si se ha tomado regularmente antes del resfriado. En ese caso, la enfermedad puede durar uno o dos días menos, pero no produce una curación inmediata.
¿Cuál es la dosis segura?
El límite superior para adultos es de 1.000 a 2.000 mg diarios, aunque para el mantenimiento de la salud bastan cantidades menores obtenidas de la alimentación.
¿Quiénes requieren dosis elevadas?
Personas con deficiencias confirmadas o quienes realizan esfuerzos extremos en climas fríos, como militares o esquiadores.
¿Cuál es el principal peligro del exceso?
El riesgo principal es renal, específicamente la formación de cálculos de oxalato, además de posibles trastornos gástricos y desequilibrios de otros micronutrientes.